¿Aceptas tu realidad?

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lunes, 30 de diciembre de 2013 0 comentarios

En diciembre no hay valiente que no tiemble

viva40mas ha estado tan liada siendo madre, esposa, hija, profesora, escritora, ama de casa, restauradora, estudiante,  cocinera, bailadora,  blogera, surfera,  ...... y es que esto de querer llegar a todo, es ¡agotador!, y al final "el que mucho abarca poco aprieta".  Este culo inquieto de viva40mas tendrá que ponerse las pilas, ya que se acaba el año y mi mes gastronómico del mes de diciembre se irá con el, antes de que aparezca.   Así que cotilleemos lo que se cocía en el mes de diciembre de hace 150 años.

Pero a pesar de que parezca un mes baldío y estéril por el frío, y que con sus heladas  poco pueda crecer, que sepan ustedes que no lo es.  Es el mes de "a la rica naranja", una de mis frutas preferidas, tanto, que en este época no falta un zumo de naranja recién exprimido en el desayuno, y de postre, ya sea de comida o cena, una naranja siempre cae. Y qué decir del preciado obsequio que nos da este mes con una de las mayores riquezas que ofrece nuestra querida España: "la oliva", ya que sea en su degustación como fruto, la aceituna  en sus múltiples variedades, o en su oro liquido, el aceite de oliva,  lleno de virtudes tanto ricas como saludables.

De refranes tampoco se queda parco este mes, pero casi todos hablan de "frío", por os dejo con algunos para que empecéis a tiritar. 


"En diciembre, día templado, es que viene soplado."
"Cuando en diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar."
"Niebla en diciembre, lluvia o solano viene."
"En diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas."
"Amanecer y anochecer, en diciembre son casi a la vez."
"En diciembre no hay valiente que no tiemble."
"En diciembre frío, y calor en el estío."
"En diciembre, heladas, y migas a almorzadas."
"Días de diciembre, días de amargura; apenas amanece, ya es noche oscura."
"Por diciembre el trueno, anuncia año bueno."

Pero si de algo destaca el mes de Diciembre es por que con el viene la Navidad con sus celebraciones y derroches, y con ello las temidas reuniones familiares tan deseadas para unos, pero tan complicadas e incluso detestadas para muchos.  Llenos de convencionalismos y consumismo, ¡la autentica Navidad nos importa un carajo!

¡Quién se lo iba a decir hace más de 2.000 años a Jesucristo, que la celebración de su nacimiento poco o nada  tendría que con la llegada del "hijo de Dios" y mucho y todo con comilonas, regalos, viajes, vacaciones y diversión!

¡Pero pardiez! -  diría alucinado -   ¡Y ese viejo gordo de pelo y barba canoso vestido de una manera extravagante y ridícula  y encima todo de  rojo, qué narices tienes que ver con mi nacimiento!
¡Me pueden decir qué pinta un arbolito lleno de luces y bolitas  en toda esta historia!  

Del  tema de la Navidad habría mucho para hablar, pero soy la primera que vive y participa en todo este berenjenal y guardo las apariencias, a pesar de que cada diciembre que llega  me gusta menos formar parte de esta "falsa Navidad".  ¡Pero aquí me tenéis como una borrega más, diciéndome que esto tiene que cambiar!

Fuera de convencionalismos y de corazón, os DESEO  un FELIZ AÑO 2014, y sobre todo que al menos mejoremos, y que salgamos por fin de esta maldita crisis. 

Y mientras preparáis el fin de año, os dejo con el mes Gastronómico del mes de Diciembre del "Libro de las Familias" de 1866.




Mes Gastronómico de Diciembre
Mes Gastronómico de Diciembre
  

domingo, 15 de diciembre de 2013 0 comentarios

Via verde del aceite y la Subbética

Desde Jaén a Lucena por la vía verde del aceite de Jaén y la vía verde subbética de Córdoba


Tras una temporada de intenso trabajo, a estos dos viva40mas les surgieron unos días libres inesperados y nos organizamos "en un pis-pas" (como los bizcochos) una salida para el pasado fin de semana de la constitución alargado un día antes y después, combinando los pedales el turismo y el relax por Jaén y Córdoba.

Llegando a Zuheros
 Una experiencia genial: muy recomendable en todos los aspectos: relajante, desestresante, tranquila, gratificante además de interesante y divertida. Especialmente agradable porque:
  • Los paisajes son variados y relajantes, los mares de olivos, las lagunas, los riscos al lado, los pueblos, las estaciones, y en general el recorrido merece un 10.
  • La relación y disposición de las gentes resultó especialmente amigable, amable y en general positiva.
  • La meteorología nos permitió disfrutar de un tiempo fabuloso(excepto la noche de Zuheros), con el sol de mediodía combatiendo el fresquito de las mañanas.
  • Los sitios donde nos alojamos fenomenales, y especialmente en su relación calidad-precio.
Solamente tres aspectos negativos que reseñar:
  • Se nos bloqueó el candado en Luque, con la bici atada: 5 mn para resolverlo.
  • Un pequeño incidente con un vehículo que pretendía adelantar sin sitio.
  • El autobusero(uno de ellos) indolente y pachorra, a demasiada velocidad (iba con retraso).
Y comenzamos con la previa

Salimos de Madrid el miércoles 5 de diciembre, tarde porque esta vez me tocó montar por primera vez los nuevos soportes de la bici (en la próxima contaré lo que nos pasó con los anteriores soportes, que devolví), y no estaba muy práctico, aparte de otras obligaciones que hizo que saliéramos sobre las 11.

Nos acercábamos a Despeñaperros y decidimos comer por allí. El sitio mas recomendado en Trip Advisor es Casa Pepe. En la página se comentan referencias a banderas españolas y otras cosas por el estilo, y yo recuerdo haber oído hablar de él como un sitio de referencias franquistas y similares, pero suponemos que el tema resulta a estas alturas sobre todo anecdótico y decidimos ir allí. Efectivamente el sitio está lleno de referencias a la bandera de España franquista, elementos militares, la legión, la caza, las armas, etc. Sin embargo resulta sobre todo "pintoresco", pero comimos realmente bien por el precio (el menú incluye con muchos platos de cuchara y tradicionales), y el personal muy profesional y amable, a pesar de la decoración y el "concepto" un tanto agresivo/démodé.
Me voy con una sensación de relajación y satisfacción, al ver lo poco que queda de aquélla tensión de los años 80, en los que meterse en un entorno de este tipo significaba una declaración y posicionamiento e incluso un riesgo. Actualmente se reduce a un folclore mas ó menos feo (mas bien más que menos), pero en cualquier caso inofensivo y pintoresco.

Llegamos a Jaén y nos dirigimos directamente al parador donde nos alojamos. Gracias al GPS, porque el camino es retorcido y no hay muchas indicaciones. El parador está en el castillo que es un enclave privilegiado con unas vistas amplísimas sobre toda la llanura (ó mar de olivos) de Jaén. En estos días no muy claros, la vista no alcanza le horizonte. El edificio es espectacular, sobre todo la sala de las chimeneas, sin embargo, las habitaciones muy pobres para lo que se espera. Con la buena experiencia que hemos tenido en la mayoría de los paradores en los que hemos estado, en este caso una clara decepción. Muebles de pega, pero ni siquiera "aparentes", calefacción ruidosa, y muy excesiva, de forma que tuvimos que tener la ventana abierta toda la noche, porque además "no se podía regular", ni siquiera desde la recepción(sorprendente?),
Un olor en toda la zona de habitaciones, desagradable, pero en la entrada de la habitación realmente cloaca... Y un aparato en la entrada que se supone que aplica un "perfume", pero puede que incluso fuera este aparato el que generara el olor tan desagradable. Eso sí el servicio muy amable y agradable (nos propusieron de madrugada dormir en otra habitación), y las zonas comunes como siempre muy agradables para estar.

La Catedral de Jaén. Imagen central distorsionada
Durante la tarde-noche nos damos un buen paseo por Jaén, incluyendo la plaza de la catedral, las calles peatonales adyacentes, y en especial curioso el edificio de la biblioteca (recomendable), con unos artesonados muy bonitos en la sala inferior y una placa que registra la llegada de los primeros "gitanos" algunos locales llamativos hasta llegar al palacio de Villardompardo, que incluye unos baños árabes, el día en que nosotros llegamos con accesos provisionales.
Desde otro ángulo: crepúsculo
Primer día de ruta:

En lugar de comenzar en el mismo Jaén, y para empezar no demasiado fuerte, ya que teníamos noche reservada en Alcaudete (centro), decidimos comenzar en Torredelcampo. Siempre es mas agradable comenzar en un lugar mas pequeño donde es difícil perderse, y es mas fácil encontrar luego el camino de vuelta.

Antes de dejar las bicis buscamos un lugar para desayunar y caímos en un bar cercano llamado Manolillo, donde nos tomamos el tradicional desayuno con su pan recién hecho, aceite, tomate, zumo natural bien generoso, e incluso unas lonchas de jamón. Fenomenal de servicio, amabilidad, calidad por el precio y el lugar (en realidad es un bar de pueblo y como tal nos lo esperábamos). 

Dejamos el coche junto a la estación con una cierta reserva porque circulaban bastante personal un tanto perdidos(típico de las estaciones), pero finalmente no fue mala decisión. Desde ahí, circulando en dirección contraria al monte (es decir dirección norte y cuesta abajo), se llega fácilmente pasando por un pequeño polígono industrial a la via verde, en unos 500m.

Primer viaducto del camino. uno de los cicloturistas


Ya en ruta el camino es agradecido, con muy pequeñas pendientes, algunas pasarelas y un par de túneles, rápidamente llegamos a Torredonjimeno, que dejamos a la derecha, y seguimos sin parar hacia Martos. En el camino seguimos atravesando campos de olivos y de vez en cuando oyendo el zumbido de lo que parecen máquinas trabajando, que pronto nos damos cuenta de que son las máquinas que usan los olivareros para hacer vibrar las ramas de los olivos y que caigan las aceitunas, y es que estamos en el inicio de la recogida de la oliva, y ya no dejaremos de compartir este trayecto con el personal que varea y recoge las olivas en los campos.

En este tramos (justo en el viaducto mas grande, nos adelanta un grupo muy numeroso de cicloturistas, también con alforjas. La frecuencia de ciclistas y caminantes va de mas a menos a medida que nos alejamos de Jaén, pero es relativamente alta (claro que es día 6 y festivo).

Llegamos a Martos y nos planteamos hacer una escala en el centro del pueblo. Pobres incautos que pensamos que la zona histórica será la mas animada y adecuada para pasar un rato de asueto...
La zona histórica está en lo mas alto, y la subida puede ser dura, pero no llevamos mucho camino, y la gente a la que preguntamos nos lo pinta interesante, así que decidimos subir. Al principio en bici, pero finalmente a pié, callejuelas estrechas, empinadas, algunas con escaleras, y finalmente llegamos a la plaza del ayuntamiento, no está mal, pero claramente, no habríamos subido si hubiéramos sabido lo que nos íbamos a encontrar. Para bajar tomamos el lado opuesto, puesto que la subida era una sola dirección.  La bajada se habilita por un semáforo, y resulta bastante estrecha, empinada, y con las alforjas y equipaje, con los adoquines, no resulta muy fácil, y es aquí donde un coche nos pita repetidamente para que nos apartemos y adelantar...(!!).


Otro viaducto: este separa las provincias de Jaén y Córdoba 
Nos tranquilizamos y seguimos,,, Sin embargo no habíamos encontrado aún un sitio donde sentarnos tranquilamente a disfrutar del aperitivo que es una de las cosas que mas nos gustan de estos viajes, Finalmente conseguimos llegar a la calle de las terrazas, que está junto al parque y mucho mas cerca de la via verde que del centro del pueblo, y aquí recorrimos la calle de ida, y a la vuelta nos paramos en una de las terrazas donde nos encontramos con una persona que nos animaba a dejar la bici y unirnos a la terraza, tras una pequeña duda nos animamos y conocimos a Andrés (Gómez) que nos dio un ratito de charla compartiendo con nosotros sus experiencias biciclistas por los distintos lugares sobre todo de Andalucía y su objetivo de hacer una ruta por Europa a corto plazo (no recuerdo bien el nombre de la ruta). Tras la segunda caña y acompañamiento, y mucho mas "contentos" recuperamos el camino. Recorremos unos cuantos kilómetros y tras pasar por la antigua estación de Jaén Apeadero (donde hay una zona de mesas para picnic, pero no demasiado agradables/limpias, decidimos hacer un pequeño picnic en un lateral de la vía. La vía está salpicada con mucha frecuencia por bancos y mesas donde poder descansar y hacer cómodamente un picnic, por lo que llevarse algo de fiambre y comida puede ser una buena idea(nosotros lo llevábamos).

Tras el picnic seguimos nuestro camino, pero ya el sillín molesta, las ganas de pedalear decrecen, y estamos buscando que llegue la estación de Alcaudete para tomarnos un café.
Antes de llegar a Alcaudete se atraviesas un bonito viaducto sobre el río Víboras muy profundo y encajonado, serpenteante, realmente bonito, con un antiguo puente de piedra mas arriba. Realmente pintoresco. Posteriormente nos enteramos que el puente de abajo es realmente antiguo y la combinación de puente y viaducto es una de las imágenes de Alcaudete.

Nos pasamos un buen ratito en los apartamentos/hotel que hay en la estación de Alcaudete, sabiendo que la subida al pueblo posterior es empinada y merece descansar antes. El hotel de la estación no tiene mal aspecto aunque un tanto desangelado. No había habitaciones cuando planificamos. Nosotros habíamos reservado en Alcaudete (en lo alto del pueblo), y queríamos pasar la noche en el pueblo, que en estas fechas es bastante mas animado. Dejamos la via verde aquí para subir por la carretera que nos lleva a Alcaudete. La subida es dura, especialmente los 3 primeros kilómetros.

Alcaudete está dominado por el castillo y la iglesia al lado. Junto a la plaza del ayuntamiento estaba nuestro hotel: "Hospedería Castillo de Alcaudete" (parece ser que era una antigua cárcel, por el cartel de la puerta). Un hotel fabuloso por instalaciones, servicios, amabilidad y disponibilidad de las dos personas que lo llevan. Muy, muy recomendable. También muy recomendable dar un paseo por la plaza y las calles entre el castillo y la iglesia, ofrecen una imagen de poder y monumentalidad curioso. No visitamos ninguna de ellas por dentro, pero el paseo y la estancia merecen la pena. El día que estábamos nosotros había una fiesta "gastronómica"(ó similar), donde ofrecían cerveza(1/3)+tapa=1€. Nos permitió visitar los lugares adheridos alrededor de la plaza, pero sin duda lo mejor en el hotel en el que estábamos, donde disfrutamos de unas sardinas marinadas en tempura "espectaculares". Muy curioso también el local de vinos de la plaza (no recuerdo el nombre), con todo el sabor de la primera mitad del siglo XX, probablemente original, y con puerta de entrada giratoria: la tapa no era especialmente buena pero el lugar muy pintoresco.
En la iglesia de Alcaudete, junto al muy recomendable alojamiento (Hospederia del Castillo) justo detrás
Segundo día de ruta:


La Laguna Honda (ó Grande)
El segundo día lo tenemos facilito: primero deshacer la subida del día anterior: aunque salimos a media mañana y con buen día de sol, la bajada resultó fresquita. Nos incorporamos a la ruta en el mismo punto que la dejamos, y muy pronto nos encontramos con la Laguna Honda ó en otros sitios Laguna "Grande" (que en realidad resulta pequeñita) pero muy bonita y con una actividad de fauna acuática llamativa, probablemente por la hora(mediodía) y la temperatura tan agradable. Nos paramos un rato a disfrutar la vista.

Retomamos el camino, pero a poco trecho empezamos a divisar las aguas del embalse de Vadomojón, siempre agradable las extensiones de agua en estos parajes, y con un curioso viaducto por encima, desde el que se divisa una especie de "puerto" en una de las orillas...

Cola del embalse de Vadomojón desde el viaducto
Reanudamos la ruta, y una vez mas nos sorprende un nuevo humedal, este muy conocido (ó al menos a mi me suena de haberlo oído muchas veces; La Laguna del Salobral (aunque su nombre oficial es "del Conde"). Las dimensiones bastante mayores que las de la laguna "Grande" y la actividad de aves acuáticas importante. Existe un mirador con banquitos para una pequeña pausa, y en el pequeño espacio entre el mirador y la laguna los olivareros se atarean vareando los olivares y recogiendo los frutos que de ellos caen. El oído ya se nos ha acostumbrado al ruidito de las máquinas de sacudir los olivos, y resulta una combinación sensorial curiosa.

La Estación de Luque; terraza en el andén
Volvemos a la bici y poco después nos encontramos con la bonita estación de Luque, con su centro de interpretación del aceite instalado en un lateral de la estación original. La estación ha sido muy bien acondicionada como bar-restaurante-tienda, con una terraza instalada en el apeadero, que resulta inevitable esquivar, así que con "todo el dolor de nuestro corazón" decidimos dejarnos seducir, y sentarnos a tomar una cañita al sol, acompañada por una racioncita de estofado (creo que de cordero), muy sabrosita, pero es que se está tan bien, que se nos hace la hora de la comida, y ya puestos, nos metemos en el restaurante (hacía un poco de fresco en la terraza), y comemos (comida bastante estándar pero económica).


Curiosa leyenda en la estación
Es de suponer que el sitio tenga mucha actividad en verano, puesto que aparte de la terraza y el restaurante dentro de la estación, tienen unas instalaciones adicionales en la nave donde está el centro de interpretación del aceite (con muchas mesas y sillas), además de un par de vagones acondicionados como comedor. Llaman la atención los baños "casi" originales, con el cartel de "retretes" y las indicaciones de hombres y mujeres !en chino!. Y se nos ha pasado la mañana con poquito recorrido (afortunadamente, este es el día mas corto), y nos ponemos en marcha de nuevo.

Entre la Estación de Luque, y Zuheros: bonita panorámica
La llegada a Zuheros
Poco después de Luque el paisaje empieza a cambiar hasta llegar a las zonas mas agrestes de Zuheros, que se ve desde lejos colgado en lo alto del risco, pero cuyas mejores vistas se obtienen después de pasar el viaducto en curva, a cuyo fin se encuentra una pequeña granja con cabras. Precioso entorno y vistas. No obstante decidimos ir a nuestro alojamiento que dista poco de allí y subir al pueblo mas tarde.




El viaducto en curva tras Zuheros
Llegamos a la Hacienda Minerva casi de noche, pero aún podemos disfrutar de la belleza de este centro. Es un conjunto de arquitectura tradicional andaluza, rústico pero cuidado, confortable, y en general muy bonito y pintoresco. No sabemos si las construcciones son originales(yo creo que si) ó nuevas, pero da igual, el efecto es realmente muy bonito. 

El servicio bien (pero un poquito menos de lo esperado). El salón con la gran chimenea donde unos troncos de madera de olivo al rojo dan un calor muy agradecido, y los ventanales al valle con Zuheros al fondo. Perfecta combinación, aunque me comentan que en mi ausencia, llegaron la chiquillería con los juegos a todo volumen, y gritando sin control(y los padres aplaudiéndoles!!). Fenómeno que se repitió durante la cena, aunque ahí estaban a cierta distancia.


El molino de Hacienda Minerva
Hacienda Minerva tiene integrado un molino de aceite que parece que estuvo en funcionamiento, puesto que se observan aún los juegos de poleas y transmisiones de movimiento desde los motores hasta las ruedas; muy conseguido. En el interior se integran varios patios, fuentes, callejones, balcones terrazas, una biblioteca (mas bien parece todo dispuesto en su sitio, pero como si fuera decoración "casual": muy pintoresca), y parece ser que baños árabes(aunque estaban cerrados).


Entrada a la zona del molino de aceite 
de Hacienda Minerva
Se nos había hecho de noche y teníamos que visitar Zuheros, así que llamamos un taxi y nos subimos al pueblo. El pueblo muy bonito, pero un frío que pela por la noche, cuando sopla el viento, así que visita rápida y buscamos un bar, pero sorprendentemente la oferta un tanto limitada...

Nos volvimos a disfrutar de la hacienda Minerva, una hora antes de lo previsto, que realmente es mucho mas confortable.


Tercer día de ruta:


El desayuno del día siguiente estuvo bien, pero no tan bien como le corresponde al lugar.




Iglesia del Carmen en Lucena
El camino desde Zuheros hasta Lucena resulta facilito. Comienza con una pequeña subida y tras llegar a lo alto nos encontramos rápidamente con Doña Mencía, conocida por sus vinos denominación de origen Montilla-Moriles, pero que estando tan cerca del inicio decidimos no visitar. Desde este punto la mayor parte del trayecto cuesta abajo, en un abrir y cerrar de ojos nos ponemos en Cabra, pero lo que vemos no nos invita a la visita, por lo que proseguimos el viaje dejando Cabra a la derecha, y casi sin quererlo nos ponemos en Lucena, donde seguimos hasta llegar a la estación. en la que nos sorprende el ambiente del aperitivo con un montón de gente "endomingada" (pero es que era domingo). Con el solecito y el ambiente decidimos tomarnos un rato de asueto con cañita y un par de raciones en la terraza de la estación que está en el antiguo andén de la estación,

Otra bonita toma de la misma iglesia de Lucena
Tras el refrigerio nos vamos hacia el centro del pueblo, que incluyen un número importante de calles peatonales, por las que recorremos de arriba-abajo pasando por la "plaza nueva", que sin embargo está rodeada de elementos viejos, incluyendo la iglesia(de San Mateo), y con multitud de personas disfrutando del aperitivo y el ambiente ya prenavideño con un belén gigante en medio. Me gusta el conjunto casi-colonial que forma fachada de la iglesia del Carmen. Finalmente nos dirigimos a la estación de autobuses donde empaquetamos las bicis y montamos en el autobús a las 16:55, para llegar de vuelta a Torredelcampo a las 19:45(casi 3 horas).

Montamos las bicis en el techo del coche y nos dirigimos a nuestro último alojamiento, otra vez sorprendente: El palacio de Mengíbar. Impresionante alojamiento en un pueblo como Mengíbar, en un edificio muy bonito, con su atrio, hall, salones, patio, etc. La habitación muy buena, aunque con algunos detalles de falta de mantenimiento... Magnífico alojamiento por el precio, aunque le falta una zona acogedora para poder estar (los salones en esta época excesivamente fríos, y la cafetería poco acogedora). El desayuno totalmente discordante con el resto: similar a una cafetería de barrio.

San Carlos del Valle

Al día siguiente nos dirigimos a Madrid con intención de parar en algún sitio de camino, y antes de llegar a Valdepeñas nos desviamos hacia San Carlos del Valle con su bonita plaza porticada tradicional presidida por esta bonita iglesia (al menos por fuera que por dentro no la visitamos), sin embargo es aún pronto y decidimos llegar a Tembleque y comer cerca de la plaza

Rincón de la plaza de Tembleque
Después de comer en Tembleque la llegada a casa satisfechos de nuestro viaje combinando bici relajada combinada con descanso, actividad turística variada y la ración de relax. Nos quedamos con ganas de repetir, y seguramente la ruta del Canal de Castilla caerá esta primavera.
viernes, 22 de noviembre de 2013 0 comentarios

Noviembre gastronómico de setas y de 1866

¡Quién me iba a decir a mi que me lo iba a pasar como una enana cogiendo setas!
Recolección de niscalos


Cuando nuestro grupo de amigos de bailes de salón organizóun fin de semana muy completo por lo variopinto en un pueblecito castellano para coger setas, comer buen lechazo y cochinillo y salir de parranda a una conocida sala de bailes de salón en la zona, nunca pensé que el momento más divertido llegaría a ser el de la recogida de setas.

Las setas estaban en pleno apogeo, ya que el día antes había llovido, pero el día amanecía estupendo en un frío sin helar pero soleado para pasear por el campo.

Los anfitriones bien informados con los permisos correspondientes, y con indicaciones de las buenas formas de recolección con cestas de mimbre, que permiten  la aireación para la caída exterior de las esporas, y navajas para cortarlas, nos llevaron a una  zona de pinares en busca del preciado manjar: Los níscalos. hongo basidiomiceto comestible que se distingue por su característico color naranja.  

En marcha nos pusimos con mucho afán como si en busca de oro se tratase, pero la tarea a unos le resultaba más fácil que a otros.  Mi querida Paloma parecía que tenía radar especial para níscalos, ya que los pocos sobresalían, pero los muchos estaban algo escondidos, y los mejores se encontraban debajo de las boñigas, que apartándolas con un palito y sin remilgos descubrían nuestro preciado tesoro, que sin duda sabrían con tal abono mejor.


Yo como una niña pequeña me enrabié por quererlos descubrirlos yo sola, ya que Paloma aparte de llevarme una buena delantera en eficiencia rastreadora de setas,  me descubría y dejaba el copete naranja a la vista para dejarme contenta, ya que parecía que tenía ceguera en ver las setas.   Al final ya le fui cogiendo el tranquillo y el gusto a  pasear por el campo sin dejar de mirar al suelo en busca de algo que ni sabia todavía cocinar.

Con falta de tiempo, pero con todavía ganas de recoger más,  nos repartimos el tesoro naranjita como buenos amigos.  Yo  miraba mi cesta repleta de setas  incrédula de lo que decían algunos que era un manjar, pero que yo siquiera había probado  y menos cocinado.  Menos mal que Carmen, con buena afición tanto en la recogida de setas y otros muchos menesteres culinarios, me supo asesorar tanto de cocinarlo como de conservarlos.   

Cuando llegamos a casa mi marido creyó que se habían estropeado ya que se habían puesto verdes en el interior de su copete, pero una llamadita a Carmen nuevamente nos saco de dudas.  El verde es por la oxidación, por lo que estaban en perfecto estado.  Siguiendo sus recomendaciones y conservando el verde, las limpiamos bien con agua, ya que la tierra cuesta bastante de quitar,  y luego las dejamos secar en un trapo boca arriba.  Las que queríamos conservar las precocinamos poniéndolas con poco de aceite en un sartén honda hasta que el jugo de la propia seta se consumía, y a congelar. 

¡Deliciosas las cenamos cocinadas con ajito picado y un poco de aceite de oliva!; pero reconozco que más que me comerlas me gusto recogerlas.

En google podréis encontrar todo tipo de recetas de níscalos que os harán la boca agua.  Mayte, otra del grupo,  nos comento de una crema de níscalos y verduras para chuparse los dedos, que antes de que termine este noviembre pienso preparar.

En el mes de noviembre del "libro de las familias de 1866" no viene nada de recolección de setas, pero si en su parte de recetas de setas  monte y setas de cardo.

Pero os dejo que vosotros cotilleéis este mes pleno de otoño de hace más de 150 años en tierras castellanas.





miércoles, 13 de noviembre de 2013 0 comentarios

La vendedora de fosforos - La realidad supera el cuento

Desde que tuve uso de razón no paraba de ojear los cuentos de niña de mi madre, unos cuentos que vinieron de Argentina en su edición de 1939, no me preguntéis la razón.  Apenas sabía leer y ya vivía inmersa en aventuras con solo ver sus ilustraciones que coloreaba, borraba y volvía a colorear, como si dándole color me pudiese contar su relato Pero los colores se convirtieron en palabras que se convertían en fantásticas historias que me transportaban a mundos maravillosos e increíbles, de hadas y brujas, de ogros y enanos, de  princesas y príncipes, de animales que se comportaban y hablaban como humanos, de rincones y sitios lejanos con otras gentes de ojos achinados o piel más oscura, de niños y niñas como yo, pero tan valientes y buenos que se merecían una recompensa, …..  Pero de entre todos los libros el más desgastado de tanto leer fue los  "Cuentos de Andersen". ¿Por qué me apasionaba  aquel libro precisamente lleno de cuentos desconcertantes, tristes y trágicos pero paradójicamente felices? ¿Quién fue ese Andersen?


Hans Christian Andersen, un Danés nacido a primeros del siglo XIX, fue como en su cuento “El patito feo”.  Niño enfermizo,  de carácter tímido y retraído, hijo de un zapatero, tan pobre  que más de una vez tuvo que dormir debajo de un puente, y a cuya madre dedico el cuento de "La vendedora de fósforos". El joven Hans Christinan habiendo terminado la escuela de pobres con pésimos resultados,  sobrevivía a duras penas como bailarín, cantor y actor, hasta que conoció a su benefactor y amigo Jonas Collis, que convencido de su talento decidió ayudarlo, consiguiendo para él una beca para que estudiase en la escuela de Slagelse. A su término  en 1827 decidió asumir su vocación literaria con su poema “El niño moribundo” y de allí despego su carrera literaria.  Publico más de 157 cuentos (El traje nuevo del emperadorLa pequeña cerilleraLa sirenitaEl patito feoLas Zapatillas RojasEl soldadito de plomoEl Alforfon), muchos de ellos obras maestras,  aparte de otros géneros literarios de menor éxito.

Hans Christian Andersen modernizó el cuento popular a partir de su mundo existencia y la realidad cotidiana.  Cuando Andersen escribía cuentos, tenía presente al niño en su mente.  En una carta que escribió confesó que escribía sus cuentos como si se los contara directamente a los niños, aunque no le gustaba tenerlos a sus alrededor, probablemente porque él mismo fue un niño maltratado y desolado, que recurrió a la fantasía para defenderse de su entorno.

 El concedió vida a todo lo que imaginaba, como un niño concede vida a sus juguetes.  Nadie como él supo penetrar en  ese calidoscopio misterioso que es el mundo de los seres y las cosas.  Aborda una temática múltiple de la condición humana: el amor, el dolor, la necesidad, el orgullo, el egoísmo, la crueldad, el dualismo; el fin, llega a plantear hasta la problemática del bien y del mal en todos sus recovecos (Elizagaray. M-A, 1975, p.90)

Si tuviera que elegir mi cuento preferido sería imposible, ya que tendríamos que hablar de varios, pero sin duda el que más me alteró fue el de la niña cerillera en su trágica muerte de frío y soledad.  La cerillera podía ser yo, era una niña que podía ser real, no había hadas, ni príncipes, ni rescates.  Me daba cuenta de que esa miseria podía existir y que ese cuento era una realidad terrible.  ¿Tan espantosa y miserable era su vida que la muerte era preferible? ¿Tan necesitada y carente de cariño que solo  a través de la muerte abrazaría a  su querida abuela?   No comprendía que nadie la hubiese dado unas monedas la noche de Año Nuevo o que le hubiera ofrecido abrigo.  No entendía que tuviese miedo de regresar a su mísera casa por miedo a que su padre la pudiese pegar por no poder llevar nada.  ¿No había nadie que la diese un poco de cariño, que la cogiese en sus brazos? ¿Es que su única esperanza estaba basada en visiones y recuerdos?  Mi cabecita de 8 años no podía soportar su desdicha  y su paradójico final feliz en el cielo en brazos de su abuela me descomponía, y esa cabecita no concebía que esa unión con la abuela entrando en las glorias del Año Nuevo fuera algo bueno . Esta terrible realidad me daba escalofríos llenando mis ojos de lágrimas.  ¡Yo quería darle abrigo, yo quería cogerla en mis brazos, animarla a levantarse, a seguir luchando,  decirle que encontraría a alguien como su abuela, que este no podía ser su final!  ¿Cómo puede haber un final de frio, soledad  y muerte para un niño? ¿Porque  la abuela te dejo morir y  no le infundió ánimo para seguir? ¿Cómo podía ser la muerte un alivio, una salida? Preguntas incontestadas que me dejaban angustiada y acongojada.


Sin la mirada de una niña, pero con la misma tristeza e inquietud sabiendo que la realidad supera el cuento, y que existen hoy en día miles de historias de niños en circunstancias incluso peores, os dejo que leáis en mi libro: 


viva40mas

La realidad supera el cuento, pero podemos hacer algo: AYUDAR A UNICEF u otra organización de confianza para salvar a las familias en Filipinas en:  EMERGENCIA TIFON DE FILIPINAS: http://www.unicef.es/emergencia-tifon-filipinas/donar?utm_source=socios&utm_medium=email&utm_content=botonDonaCabecera&utm_campaign=emergencia_filipinas
lunes, 21 de octubre de 2013 0 comentarios

Gracias por tu agradecimiento


Al principio cuando te enamoras no necesitas agradecimientos, ya que agradecida estas por el hecho de haberte enamorado y de tener a la persona querida a tu lado.  ¡Gracias por cada centímetro de tu cuerpo,  gracias por tu sonrisa!. Nuestro agradecimiento puede llegar a la ceguera que solo el enamoramiento es capaz,  llegando a percibir los peores atributos de nuestro amado/a con un singular encanto. Soy mujer, por eso no puedo ponerme en el pellejo de un hombre, aunque lo intente, pero si me puedo imaginarme como mujer encandilada enamorada un poco perturbada: Que mi chico come como un cerdito:  ¡No ves que encantador, comiendo es  como un niño pequeño!.  Que te suelta una grosería:  ¡Que temperamento mas varonil tiene! Que se va constantemente de parranda y te deja tirada: ¡Es que es tan encantador y sociable!
Los agradecimientos empiezan a menguar después de ese periodo de trastorno transitorio de enamoramiento, pero sin darte cuenta estás convencido/a de que es el amor de tu vida y decides convivir con esa persona el resto de tus días, o al menos esa es tu intención. Ahora lo tienes al lado de tu cama, roncando como un búfalo, y lo peor, sin poder pegar ojo, y, por supuesto, lo último que se pasa por la cabeza es estar agradecida.  Ya no existen “gracias” ni de “nada”, ya que la confianza a estas alturas da asco,  y los agradecimientos “sobreentendidos o no” brillan por su ausencia.   Pero esos sobreentendidos son el arma letal de una relación. El reconocimiento es síntoma de amor que se canaliza a través del agradecimiento, por lo que la falta de ellos van erosionando poco a poco la relación. Un gracias, un beso, una mirada cariñosa, un tenderte la mano,  …deberían ser  los “imprescindibles” para darnos a entender este reconocimiento y afecto. 

Una de mis mejores amigas, que estaba en un punto casi agonizante de su relación de pareja,  me hizo caer del guindo ante su lógica aplastante: Su falta de reconocimiento y de agradecimiento se convirtió en el veneno  que enfermaba poco a poco  mi amor por él, y este  amor esta totalmente e irremediablemente “muerto”. 
La psicóloga Arnie M. Gordon de la Universidad de California es pionera en investigaciones sobre “el agradecimiento” con su  hipótesis de "el circulo del aprecio”.  Las parejas que expresan agradecimiento son más felices y están más unidas, aparte de que permanecen más tiempo juntas.  No se trata de estar todo el rato diciendo “gracias”,es acordarse de esa persona cuando hace algo por ti o lo comparte contigo, a través de mil señales no verbales y, porque no, si verbales.

Después de algunos o muchos años juntos, una  reflexiona y hace balance de si la relación merece la pena. En aquellos momentos malos, en sus enfados, en sus ronquidos, en sus manías, en sus defectos, ...; pero allí están los otros buenos ratos,  en el cariño, en las risas, en complicidades, en los aprecios, en los agradecimientos, ... y entonces es cuando podríamos decir que nos sentimos “agradecidos” de haber construido un mundo juntos.

El agredecimiento nos ayuda a reconocernos y valorarnos por lo que valemos, no por lo que nos falta.

Estudios realizados muestran que el que experimenta y expresa agradecimiento, es más feliz y vive más saludablemente.

Pero si queremos expresar agradecimiento en nuestra pareja tendremos que practicar apreciando lo bueno de ella.  Un terapeuta de parejas y autor del libro “Cuidados en la pareja”, Hans Jelleuschek, nos cuenta que las parejas tienen que volver a aprender a observar lo positivo de su media naranja y expresarlo.  Estamos hablando de que percibamos la realidad de nuestra relación, no solo con  las partes negativas de conflicto, discrepancias y desgaste, yéndonos a la “zona oscura”, sino que observemos lo positivo dando pasos hacia “la luz“.
El primer paso hay que ponerlo en práctica observando nuestra relación y  haciéndonos  conscientes en nuestro día a día de lo que encontramos y experimentamos positivo en nuestra pareja y relación.  Esto lo iremos apuntando en una libreta.  La mayoría  de estos dijéramos “comportamientos que vemos de manera positiva” pueden pasar como intrascendentes y banales: ¡Que guapa esta hoy!; ¡el vestido que lleva me gusta!; ¡hoy ha sido puntual!; ¡que bueno esta este plato!; ¡que agradable ha sido con mi hermana!; ¡como se ha ayudado a nuestra hija!; ¡que manitas es arreglando la ducha!; ¡me gusta el mueble que ha elegido!; ¡que detalle en comprarme esta camisa sin ser mi cumpleaños, o santo, o aniversario, o …..!,  …y un sinfín de ... ¡que bien …! ¡me ha gustado …!, ….  Y el segundo paso es no quedarse callado y reaccionar expresando tu reconocimiento y  agradecimiento: ¡Que bien te sienta ese vestido!, ¡Que rico esta este plato!, ¡que bien has ayudado a Carlota con su trabajo ¡, ¡que diferencia con la ducha! , y.., y ….. .  Pero ahí no se acaban los pasos: El que recibe los reconocimientos y agradecimientos tiene que saber aceptarlos, sin con ellos considerarse pretencionso/a o arrogante,ya que aparte de ser muy saludable, hay que saber quererse a si mismo: "Gracias por tu agradecimiento".

El sociólogo Georg Simmel define el agradecimiento como la “Memoria moral de las humanidad”, ya que sin el agradecimiento por lo que los otros han conseguido y realizado no nos hubiese sido posible haber avanzado como personas, sino que habríamos despilfarrado y destrozado a nuestro antojo. Pero aunque estos derroteros van más por lo filosófico, si son dignos de reflexión, y quizás debamos ver el agradecimiento, cuando hablamos del prójimo que forma parte de nuestra vida, como “recuerdo moral de nuestra relación” y homenaje a nuestra común andadura por esta subsistencia, sin el cual un futuro juntos no tendría sentido.  

Sin agradecimiento y reconocimiento nos desmembraríamos y destrozaríamos. 

viva40mas
Fuente: Woman Brigitte 


martes, 15 de octubre de 2013 1 comentarios

Madrid en Octubre hasta el quinto Pino

Planta en octubre y tendrás todo el año.
El verano ya largamente olvidado, y el otoño que ya se ha tomado confianzas,  notándose su fresquito, pero, por ahora, no todavía el frío. Abrigo todavía no, pero chaqueta y cazadora no deben faltar.  La ropa de verano ya se va guardando, y pasamos a la de entretiempo, ya que para la de invierno todavía nos parece que es demasiado. ¡Que época más complicada a la hora de elegir que te pones!

Afortunadamente octubre suele ser un mes suave y agradable en Madrid, y el sol nos acompañará muy a menudo.  Es el mejor mes para disfrutar de paseos por esta fantástica a la vez que histórica y multicultural ciudad.  El paseo puede comenzar tomándose una cafetito, si es posible con churros, en plena plaza de Oriente, donde podremos contemplar desde una terracita de esta espectacular plaza presidida por su Palacio Real y jardines.  Déjate llevar por sus callejuelas y laberinticos entramados a través de las calles Arenal y Mayor, sin perderte  la Plaza Mayor, y adentrándote en la Puerta del Sol.  De allí ya empiezan las grandes Avenidas de los que llegaron después de los Austrias, a falta de descendencia de su último rey Carlos II, los Borbones. Bajamos por la Calle Alcalá, cuya mirada a lo lejos hace que divisemos muy vagamente la Puerta de Alcalá, y acercándonos a ella, nos toparemos con la Plaza de Cibeles, centro neurálgico de Madrid, donde se encuentra su más famosa y larga avenida.  Desde Atocha a Cibeles tengan usted el favor de llamarla Paseo del Prado, que no la confundan con Paseo de Recoletos, que va desde este divina Diosa de la "madre tierra" hasta la Plaza de Colón. Colón esta presidiendo su plaza, como más de 500 años atrás presidio con sus tres carabelas "La Niña, La Pinta, y la Santa María" el descubrimiento de "Nuevo Mundo", y de allí nos indicará el camino no al Nuevo Mundo sino al  "Nuevo Madrid", que desde donde esta Colón hacia adelante habrá de llamarle paseo de la Castellana. 

Y desde esta avenida con tres nombres, os deseo "mandar al Quinto Pino", es decir a pasear estas tres avenidas, ya que de los  pinos que se plantaron en esta avenida de tres nombres, viene esta conocida expresión.  

Durante el reinado de Felipe V, en el siglo XVIII se plantaron por esta avenida cinco frondosos pinos. El primero de ellos en el paseo del Prado, cerca de Atocha, y los siguientes a notable distancia dirección a la plaza de Cibeles y plaza de Colón (esta última no existía todavía), siendo plantado su  último imponente quinto  pino  en lo que hoy conocemos los Nuevos Ministerios y en pleno paseo de la Castellana.

La gente los utilizaba en aquella época para concretar sus encuentros de la misma forma que ahora quedamos en el Oso y el Madroño o en la puerta del Palacio de Cibeles para quedar. Lo habitual era quedar en los dos o tres primeros pinos, pero el quinto quedaba a las afueras de la ciudad.  El quinto pino, por estar alejado, sería lugar de encuentro de enamorados, para no ser vistos en sus arrumacos y besos por miradas indiscretas y curiosas.  

Casi tres siglos después la expresión del "quinto pino" se utiliza para indicar que un sitio esta muy lejos.

A partir de ahora te sonreirás si alguien te dice que esta en el "Quinto pino", ya que  podrás interpretarlo de dos maneras: O que  cierto lugar esta muy lejos,  o que te esta proponiéndo  una cita amorosa en el "Quinto Pino"

Yo quería hablar del mes de octubre, y me he ido por los picos de Ubeda (habré de enterarme de donde viene esta expresión), por lo que para no extenderme más os dejo con su  mes gastronómico en el  "El Libro de las Familias", invitandoos a que sepáis un poco más de este mes  hace 150 años y con que nos cuentan de hoy de él. 



Mes Gastronómico de Octubre 

El octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuidado con la insolación.
El labrador para octubre sus deudas cubre.

Economía de 1866

En octubre, de la sombra huye. 
Octubre lluvioso, año copioso.

Los pescados, legumbres y frutas de entonces en octubre.

Octubre que termina claro, favorece lo sembrado.
En octubre no molesta la lumbre.


En la web de Euroresidentes nos asesoran muy bien sobre este mes, por lo que no he dudado en copiarlo a esta entrada para ir tomando buena nota.
Calendario de Frutas y Verduras del mes de Octubre
Con el otoño volvemos a recobrar multitud de verduras: endibias, alcachofa. apio, calabacín, coliflor, espinacas,calabazas, lombarda, pimientos rojos, repollo... Tenemos los membrillos. También llegan las ricas chirimoyas. Un buen mes para la fruta y verdura en el que "estirando" y con las modernas técnicas de producción es posible encontrar de casi todo (aunque en algunos productos sea de su estación más tradicional). Debemos aprovechar las últimas ciruelas (maduras y muy buenas). Y los cítricos buenos, de nuestra zona, empiezan (atención a las primeras mandarinas)... Y recuerde: hay que estar atento al inicio de la temporada de setas de otoño en las zonas más húmedas, conforme nos adentremos en el mes y dependiendo de la climatología del año.
Mes a mes tabla de Octubre
Lista Verdulería
Lista Frutería
Pescados y mariscos en su mejor momento: percebes, cangrejos de río, vieras... Ver todos los pescados de temporada de octubre.
Si va a su verdulería o frutería con frecuencia, pregunte a sus empleados, que le podrán asesorar e irá conociendo más cosas que seguro le interesarán.
La postcosecha de algunos productos, por ejemplo es muy buena. En muchos alimentos, las modernas técnicas de cultivo le permiten disponer de ellos con excelentes calidades durante toda estación a lo largo del año. En otros casos en obra de la conservación (ej.naranjas).
Nuestra Guía debe entenderse únicamente a efectos orientativos.
También hay que tener en cuenta la importación; cada vez más importamos alimentos de países como Argentina, Brasil, Chile, países africanos donde las estaciones son diferentes... (cuando aquí es verano, sus estación es la de invierno y viceversa).

Fuente: web Euroresidentes



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