¿Aceptas tu realidad?

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lunes, 25 de marzo de 2013

Ruta en bici fácil y estimulante - Ruta verde de la Jara



Fácil y estimulante bici para dos ó tres días: Ruta verde de la Jara


Tras nuestra primera aventura en bici durante una semanita por el Camino de Santiago, las ganas de hacer alguna otra ruta agradable estuvieron latentes durante largo tiempo, y por supuesto Consuelo tomó la iniciativa de organizar una excelente, fácil y estimulante ruta de bici: la ruta verde de la Jara.

Son unos 50 km ida y otros 50 vuelta, pero al seguir una antigua vía de ferrocarril no resultaría difícil hacerlo en 2 días.

Como ya existen multitud de páginas de información técnica de la ruta, aquí vamos a intentar concentrarnos en lo que fueron nuestras "vivencias particulares".

En nuestro caso, decidimos hacerlo en 3 días  (finales de Octubre)  lo que nos permitió hacerlo en un fin de semana largo (nos tomamos el lunes). La decisión de hacerlo en 3 días estuvo casi obligada porque analizando posibilidades de alojamiento, no encontramos nada mas pintoresco que reservar en el centro de la estación de Pizarrita (Campillo - Sevilleja de la Jara).

Alojamiento Estación de Pizarrita: Se trata de una de las múltiples estaciones que encontraremos a lo largo de la vía, pero que ha sido acondicionado instalando 2 vagones de ferrocarril, uno de ellos habilitado como restaurante, siendo el otro un coche cama con unos cuantos camarotes (creo que eran 7 ó 9) como "alojamiento", y dispone de una nave prefabricada donde se han instalado baños, duchas y una zona de uso general que les sirve tanto para dar cursillos a gente de la zona, como para guardar las bicis, como para algunas comidas cuando éstas resultan numerosas.

Ciertamente es un lugar pintoresco, y situado en una zona conveniente, la idea del tren es interesante, y suple una carencia de instalaciones hoteleras, pero sea por las fechas, ó por otros motivos, la experiencia no fue todo lo satisfactoria que podría haber sido: pasamos bastante frío en los camarotes, los colchones son muuuuyyyy incómodos, y los camarotes están poco cuidados  (necesitan una limpieza en profundidad), por no hablar del ruido(esto mejoró el segundo día cuando nos cambiamos a un camarote al fondo). En general no muy recomendable, aunque en verano y sobre todo los niños seguro que lo disfrutan.

Lo que sí está muy bien es que a tiro de piedra están los antiguos molinos, y la presa en el río donde nosotros tuvimos la suerte(aunque efímera de encontrarnos una nutria nadando: esta zona del río junto al hotel ( al otro lado del túnel) es muy bonita, y claramente una de las mejores experiencias.

En general toda la ruta discurre por una zona con unas infraestructuras logísticas hosteleras bastante limitadas, por lo que es muy recomendable planificar bien las estancias, las pausas, etc. Ya veréis a continuación.
  • Llegamos a Calera y Chozas
Nuestro camino comienza el sábado por la mañana, pero sin madrugar salimos de Madrid por la N-V y tras pasar Talavera, entramos en Calera y Chozas que es donde comienza la ruta verde y donde comenzaba la línea de ferrocarril que vamos a seguir. Solo comentar que esta línea pretendía unir Talavera de la Reina con Villanueva de la Serena y se llegaron a explanar y acondicionar casi todo el tramo con multitud de túneles y viaductos muy llamativos. No obstante la línea nunca llegó a ser operativa, y la línea perdió el interés y con el tiempo quedó en el abandono.

Tras tomar un café en el centro de Calera y Chozas nos vamos con el coche a la estación donde bajamos las bicis.
  • Inicio
Se inicia en dirección a Calera y Chozas por un sendero entre la vía y la carretera, aunque pronto se cruza la carretera y empieza realmente la via verde. El tramo inicial transcurre por zonas muy llanas de cultivos de regadío, pasando al pié de Calera y bordeados por cañizos y algunas granjas. 
Al cabo de unos kilómetros, y tras pasar por lo que iba a ser el apeadero de Silos (sin uso conocido), el entorno cambia y nos adentramos en zonas de bosque de encina y carrasca, y comienza una zona con unas vistas muy bonitas sobre el río Tajo y el embalse de Azután, la vista se va alegrando y dan ganas de pararse a contemplar el horizonte de agua, pero lo mejor está por venir cuando se cruza el túnel y no encontramos con el viaducto sobre el Tajo.
  • Viaducto sobre el Tajo/Embalse de Azután
Fotografía  panorámica desde el viaducto sobre el Tajo
Este viaducto es realmente espectacular y nos paramos un rato largo a darle vueltas por un lado y otro y mirarlo de todas las formas posibles: es una maravilla. Posteriormente lo vimos multitud de veces puesto que es la imagen de la ruta.

Casetas en ruina sobre el Tajo 

El próximo tramo discurre cercano al río y siguen las bonitas vistas, hasta llegar a Aldeanueva de Barbarroya, que es el último pueblo con unas cierta infraestructura. 
  • Aldeanueva de Barbarroya
No lo teníamos previsto pero tuvimos la suerte de pasar a la hora de la comida y preguntando nos llevaron a la casa rural Las Heras, donde pudimos comer algo. Nada especial, pero nos sentó de Maravilla. Lo que no fué tan agradable fué tener que pasar al otro lado del cerro y pasar por lo mas alto del pueblo. En Aldeanueva están planeando instalar otro par de vagones como los de Sevilleja, y aprovechar que la estación aquí está hecha de granito para montar algún tipo de restaurante y/o hotel: nosotros lo habríamos agradecido. 

Para reincorporarnos a la vía decidimos bajar por el otro lado del pueblo, intentando atajar, y aunque no conocíamos los caminos, no nos salió mal.
  • Apeadero de Pilas
Poco después empezaron a caer algunas gotas justo cuando pasábamos por el apeadero de Pilas, y con algunas dudas decidimos meternos debajo de los arcos. 
Lo cierto es que el lugar tiene un aspecto fantasmagórico, con máquinas viejas medio abandonadas, verjas medio abiertas y un cartel de propiedad privada(?). Lo cierto que al poco de estar allí empezamos a oír algunos sonidos y parece que hay una radio, TV ó similar encendido. En ese momento creo que estoy en el ambiente típico de una peli de terror de serie B. Posteriormente nos enteramos de que se trata de una granja de perdices (?), pero no lo parecía.
Así que en cuando deja de llover nos vamos pitando.

El siguiente tramo discurre entre puentes y túneles, con bonitas vistas del río de aguas cristalinas que nos acompaña que ahora es el río Huso.

  • Viaducto y molinos de Rio Frío
Poco antes de llegar al alojamiento  y tras pasar por otro llamativo viaducto, se llega a las zonas de los molinos. Tras el viaducto existe un camino empedrado que baja a la ribera del río, en la que se encuentra un antiguo molino restaurado, y siguiendo el cauce aguas arriba se llega a una preciosa presa, que remansa las aguas. 
Vista panorámica de la presa junto al molino
Aqui es donde nos encontramos la nutria nadando. pasear por esta ribera es muuuy agradable.
Viaducto junto al molino


Nosotros recorrimos un par de veces la ribera en un atardecer soleado pasando por debajo del viaducto.

Volviendo a la vía y unos metros mas arriba se ven los antiguos molinos de ríío Frío desafortunandamente al otro lado del río, pero el paisaje merece la pena (existe un cartel informativo con interesantes detalles). 

Molinos de Riofrío



Parece ser que ambos ríos se quedan con un caudal mínimo en verano  así que si queremos disfrutar de este entorno en su salsa es recomendable hacerlo con el otoño avanzado (tras las lluvias), ó la primavera.
Tras el siguiente túnel ya hemos llegado al alojamiento.Como explicaba al principio sólo conveniente.
  • Tramo final a Santa Quiteria
El día siguiente seguimos la ruta aguas arriba. La parte inicial resulta también muy pintoresca con la zona del embalse, pasando más tarde a unos paisajes mas convencionales.

La jornada no es muy larga y tiene pocas sorpresas antes de llagar a la estación de Santa Quiteria, que es el fin del recorrido de la ruta verde de la Jara. Aquí  esperábamos encontrar "algo", al menos para tomar una cerveza y un bocadillo, pero "sorpresa": la estación de Santa Quitera no tiene nada (ó al menos el domingo en que nosotros llegamos.

Lo único que había por la zona y que se veía y oía nítidamente era una montería  que estaba organizada por allí, con sus sonoras estampidas. Afortunadamente pudimos abordar a un vehículo que estaba haciendo  prácticas de conducción. Nos informan de que lo único cercano donde "quizás" podamos encontrar algo es el Puerto de San Vicente, a unos 10 km.
  • Puerto de San Vicente y vuelta
Nos dice que cuando lleguemos preguntemos por el hogar del pensionista ó algo similar, así que para allá que nos fuimos, lo cual resultó una buena decisión: el camino fue muy agradable por carretera asfaltada pero con tráfico nulo, y en el bar del hogar del pensionista la atención fué muy agradable, y las raciones que nos tomamos nos supieron a gloria. En el pueblo las personas a las que abordamos resultaron muy agradables, y tras la comida decidimos intentar encontrar un camino directo de vuelta. Tomamos la carretera, y volvimos directos al alojamiento. Estos tramos de carretera resultaron menos agradables, pero ya llevamos un cansancio acumulado, y nos permitió llegar al alojamiento relativamente pronto, y aprovechamos para realizar esa excursión por la presa y el molino del que hablé antes.
  • Regreso final
El último día volvemos por el mismo camino del primer día, disfrutando mas de los sitios que habíamos pasado rápidamente antes, y en particular el paso por el viaducto de Azután, y posteriormente tuvimos la suerte de cruzarnos con unos cervatillos en la zona cercana al embalse.
  • Enlaces:
Página web de la ruta verde de la Jara

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