¿Aceptas tu realidad?

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domingo, 14 de abril de 2013

Via verde del Serpis entre Lorcha y Villalonga de Serpis


La via verde del Serpis dese Lorcha a Villalonga

Desde Lorcha hasta Villalonge de Serpis, uno de los tramos mas bonitos de la vía verde del antiguo tren de Gandía-Alcoy. Ideal para un día ida y vuelta

Vista panorámica en el tramo inicial

Teníamos muchas ganas de hacer alguna bonita y agradable ruta cerca de nuestra casita junto a La Granadella de Javea, así que nos pusimos a buscar y nos encontramos con esta ruta.


Se trata de un tramo de la via verde del Serpis que se supone que discurre a lo largo de la antigua via de tren que durante el XIX-XX discurría desde Gandía hasta Alcoy.  

Para dedicarle un solo día decidimos seleccionar el tramo en función de los comentarios que encontramos, y ciertamente acertamos cuando decidimos hacer el tramo de Lorcha (L’Ortxa) a Villalonga de Serpis. Este tramo sí que discurre la mayor parte por esa vía, aunque algunos tramos se han perdidos(sobre todo los puentes).
Pero empecemos por el principio, que también tuvo su gracia.

Para iniciar el viaje desde Lorcha, antes montamos las bicis en el coche y desde nuestra casa junto a Jávea, miramos las posibilidades para llegar y lo cierto es que la CV-700 va casi directa, así que le dijimos al GPS que nos diera el camino a Lorcha por la CV-700, y para allá nos fuimos, tras pasar por Pego y seguir unos Km por el valle de la Gallinera teníamos que tomar a la derecha pero por mucha atención que pusimos no encontramos la desviación  pero tras volver y mirar con mas atención resultó que la salida no era una carretera sino un camino ó pista ó similar. Estaba bien hormigonado, y aunque no parecía una salida muy practicada, ya que estábamos allí y nos habíamos retrasado un poco, no era cuestión de dar un rodeo que nos requería al menos 20km mas, así que decidimos seguir.

Pero lo que no nos esperábamos es que al poco de salir de la carretera y cruzar la zona del riachuelo que pasa al lado, la pista se estrecha y empieza a picar hacia arriba cda vez mas. Pensando que sería un pequeño tramo seguimos a ver cómo evolucionaba, pero a partir de ese momento la cosa se puso cada vez peor, con una pista de hormigón de 3 ó 4 m, con pendientes superiores al 20% (en el Wikiloc da un 20% de media en todo el tramo), sin posibilidad para parar, ni para dar la vuelta, ni para hacer nada, con una caída al borde sin quitamiedos ni protecciones, pero seguimos sin parar porque la  impresión era que si parábamos se nos podía ir el coche hacia abajo…

¡VAYA CURVAS, VAYA PENDIENTES, Y VAYA SUSTO… CON UN DESNIVEL SIN SEPARACIÓN QUE DABA VÉRTIGO…!

Bueno, finalmente llegamos arriba y dejó de ser tan empinado, pero seguimos por una pista con bastantes baches y desniveles y con las bicis que iban arriba del coche pegando en algunas ramas de los pinos. Realmente una experiencia pero para no repetir… Para la vuelta preguntamos y nos enviaban por una ruta similar y como no estábamos seguros de que no nos enviaran por el mismo sitio, decidimos volver por un camino seguro, yendo primero hacia el norte y dando un buen rodeo, pero pasando por la autovía de Gandía a L’ Ollería.

Ya estamos en Lorcha

Aún con el susto en el cuerpo llegamos a Lorcha, no sin pasar otro tramo de descenso difícil y bacheado, pero manejable.

Puente donde desviarse para acceder a la ruta 
En Lorcha dejamos el coche en el centro del pueblo, porque no sabíamos cómo era de accesible la ruta con el coche. 
Desde ahí bajamos con las bicis siguiendo por la misma carretera por la que habíamos llegado que corre junto un pequeño rio hasta llegar a la zona mas baja. 
Allí la carretera cruza el río Serpis, y nada mas pasar el puente giramos a la derecha, para subir hacia la zona donde existen unas antiguas instalaciones industriales de la época del XIX-XX, las cuales han sido restauradas ó reconvertidas recientemente, aunque cuando nosotros llegamos estaban cerradas, y pensábamos que esa era la zona de la salida de la ruta, sin embargo tras dar un par de vueltas decidimos subir algo mas en dirección al castillo en ruinas que se ve en lo alto de un pequeño risco junto a la montaña.

Tras subir un poco y dar un par de curvas se llega a la zona de la antigua estación de tren donde empezar nuestra ruta. Cuando llegamos nos damos cuenta de que habría sido mas cómodo llegar hasta aquí con el coche, sin embargo de esta manera tuvimos la oportunidad de perdernos y callejear por el pueblo que también tiene su gracia, y en este proceso constatar la “nula” señalización de la ruta tanto en el pueblo como en la llegada(ó al menos nosotros no la vimos):
¡UNA PENA PORQUE LA RUTA ES UNA PRECIOSIDAD!

Y empezamos la ruta

Finalmente iniciamos la ruta que comienza en la parte en la que el valle se abre y se dirige a la zona encañonada por una pista ancha(por la antigua via pero mas ancho) y bien preparada con una ligera pendiente hacia abajo, y eso sí, con una gran cantidad de piedras de tamaño reducido como las del balasto de las vías, que hacen que el camino se haga un poco incómodo y hay que buscar las zonas del camino con menos piedras.

Pronto el valle se cierra y el camino se junta con el río, que discurren en paralelo durante el resto de la ruta, con laterales abruptos y en muchas zonas sin mas espacio entre las paredes que el que usan el río y la pista para discurrir.


La primera presa poco despuñes del túnel inicial
El tramo inicial baja por el lado izquierdo del río y en algunas partes excavado en la roca con altas paredes laterales. A medida que nos acercamos al río, que suele tener un buen caudal (cuando nosotros lo hicimos era Diciembre de 2012 y estaba muy bonito), La vegetación es muy variada y en algunos momentos espesa. 

Relativamente pronto nos acercamos al primer túnel que acorta una de las curvas pronunciadas del río, para volver a salir del túnel y encontrarnos aún mas encajonados, poco mas adelante tenemos la primera sorpresa con una de las bonitas presas que nos encontraremos, pero que si uno se descuida se la pierde puesto que está un tanto oculta y se encuentra mejor mirando hacia atrás.



Los puentes


Poco después es necesario abandonar la antigua via puesto que los puentes metálicos fueron retirados, y hay que cruzar el río por otro puente mucho menos pìntoresco, pero  igualmente práctico y mas cercano al agua. 

A propósito de los puentes, resulta pintoresco que (por lo que nos dijo un vecino en Villalonga)  la antigua compañía dueña de las infraestructuras, ofreció a los pueblos los puentes por un cierto precio, pero se decidió no comprarlos, y se la compañía se los llevó para usarlos como chatarra. Es una pena, pero hay que pensar que eran otros tiempos en los que las prioridades de la gente eran otras (principalmente subsistir). 


De toda la vía Alcoy-Gandía solamente queda en pie el puente que de Gandía cercano al cementerio, y que cruzamos otro día, pero esa es otra historia.



Bonita paisaje en unos de los antiguos puentes
Unos 200-300m tras dejar la vía, cruzamos este puente que nos permite cruzar el río, lugar en el que se encuentran algunos edificios antiguos que parecen ser de una antigua central eléctrica. Un poco mas tarde nos volvemos a incorporar a la antigua vía, justo donde cruzaba el antiguo puente del que quedan los pilares y que hace un bonito efecto en el paisaje.

A partir de este punto las vistas y el camino se hace incluso mas llamativo y curioso, con varios túneles en la roca de diversa longitud, aunque todos aquéllos de una cierta longitud disponen de pequeños agujeros que permiten circular sin necesidad de luz, pero eso sí, con bastante cuidado.



Presa entre los túneles
Entre estos túneles nos encontramos una preciosa presa muy amplia que genera efecto precioso, también a la salida de uno de los túneles la vía discurre un corto trecho elevado sobre muros que generan una pequeña desazón, porque no existe ninguna protección frente a una posible caída, peroel efecto es totalmente subjetivo porque no el riesgo es mínimo.
Una caída de agua al otro lado del río

Lo cierto es que en estos tramos entre túneles, puentes y espectaculares vistas combinadas con un entrono natural verde cada 100m te están dando ganas de parar para disfrutar del entorno, pero claro, hay que llegar, así que seguimos...

Finalmente llegamos a una bifurcación en la que parece que el camino que sigue junto al río tiene peor aspecto, sin embargo nosotros preferíamos seguir por el río así que lo intentamos hasta que el camino se estrecha para finalmente terminar sin posibilidad de continuar, a pesar de que parecíamos seguir por la antigua vía. 

Bueno, pues media vuelta y hasta la bifurcación (eran solo unos 100m).

Lo malo es que este camino se empina rápidamente, pero como en la zona sí que había casas y afortunadamente un holandés jugando a baloncesto, le preguntamos por la continuación,... (no es la primera vez que observamos que estos sitios tan pintorescos están en muchos casos colonizados por los nórdicos). Muy amablemente nos explicó que el puente que cruzaba no existe, y que no se podía cruzar, pero que algunas personas cruzan el río por unos tubos de amplio diámetro, así que bajamos al río por otro camino que bajaba directo, sin embargo el acceso era difícil, y realmente sería una locura jugarse el tipo cruzando con las bicis de esa manera... Asó que de nuevo media vuelta y otra vez con una fuerte pendiente. 

Parece que los tubos pueden servir para cruzar, pero con bicicletas resulta mas difícil, y en cualquier caso arriesgado (también en Villalonga nos comentaron que hay personas que cruzan por allí). 


¡Una pena no poder seguir por la vía...!

Bueno, finalmente tuvimos que seguir subiendo, y al llegar a la bifurcación que hay en lo alto, girar a la izquierda para pasar por una cantera, y tras la cantera seguir hacia abajo ya sin apenas novedades hasta Villalonga de Serpis.

Al llegar a Villalonga unas vueltas por el centro del pueblo que siempre es una actividad que nos satisface y nos da algo (quizás nos hace revivir aquéllos tiempos en que nos pasábamos la vida callejeando por el pueblo con las bicicletas: !!qué tiempos!!). 

En cualquier caso, qué agradable reconocer los sitios con la bici: te puedes meter en cualquier sitio hasta la cocina casi sin pensarlo, en poco tiempo y sin esfuerzo.


Preguntamos por un sitio para comer y nos metimos en una tasca realmente barato pero una tintorera excelente que nos supo a gloria. 
Volviendo cerca de la estación



Tras la comida el camino de vuelta. La subida a la cantera volvió a ser dura, sobre todo tras la comida, pero con la gratificación que siempre aporta el esfuerzo físico intenso, y sobre todo la bajada siguiente resultó muuuuy divertida. 

En el camino de vuelta  ya empezaba a oscurecer y no paramos apenas. La temperatura también había bajado bastante, y no apetecía tanto parar, y aún así llegamos a la zona de la estación casi anochecido.

Vista del castillo al atardecer desde la ruta
En Lorcha buscamos un bareto por el pueblo (queríamos algo en el centro, pero tuvimos que irnos un poco fuera porque en el centro no encontramos nada que nos resultara cómodo). Y tras la cerveza y la clara de limón de rigor (!!cómo entran después de cansarse!!)... Intentamos que nos den un camino de vuelta corto pero mejor que el de venir, pero como parece que nos quieren enviar por el camino imposible de la ida ( !!y de noche y hacia abajo!!), nos volvemos dando una buena vuelta, cogiendo por la autovía de L'Ollería, mas largo pero mas tranquilos.

Nos volvemos con una enorme satisfacción por haber hecho una ruta preciosa, casi desconocida (al menos para nosotros), cómoda pero animada y gratificante, y en la que hemos disfrutado un montón: y todo esto en pleno diciembre.



¡UNA MARAVILLA!

1 comentarios :

Paraiso Cantabrico dijo...

A mi me encanta montar en bici, el verano pasado hasta que a mi pequenín de 9 añitos, le dio el arrechucho, cada vez que salíamos nos haciamos unos 30 km. Si en algún momento le dan vía libre, volveremos a hacerlo porque los dos lo estamos deseando.

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