¿Aceptas tu realidad?

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Munich, Baviera y la Ruta Romántica



Dentro de dos semanas empezará en Munich la mundialmente conocida “Oktoberfest”, que este año comienzan el 21 de septiembre y terminan el 6 de octubre. Pero con o sin fiesta de la Cerveza, Munich es una ciudad llena de encantos, y si aprovechamos la visita para conocer sus alrededores y extender la visita unos días más por la Ruta Romántica, estoy segura que el  viaje será inolvidable.

Septiembre es buena época para visitar esta ciudad, pero mi travesía comenzó unos meses antes, en primavera de este año, un 26 de abril,  aprovechando que mi hija estaba estudiando en Stuttgart,

Consejo primordial nada más piséis pié en Munich:  Comprar billete de día entero o 3 días, Tageskarte, dependiendo de lo largo de vuestra estancia (no hay dos días). Si sois un mínimo de dos personas os compensa sacar el billete de grupo, Partner Tageskarte, valido hasta 5 personas, y dos niños entre 6 y 15 años valen como una persona adulta.  El billete lo tenéis para el área centra, pero si queréis utilizarlo para ver castillos y zonas alrededor de Munich (recomendable) coger en vez de el “inner zone” o zona interior,  el XXL, y a la vez os servirá para el traslado desde/al aeropuerto por la duración del billete.

Nada más pisar el pie en el aeropuerto cogimos un billete de 3 días XXL y el día   29 de abril volvimos por la tarde al aeropuerto donde teníamos reservado un coche de alquiler para hacer el resto de nuestra ruta.  Os preguntaréis porque otra vez vuelta al aeropuerto a coger el coche de alquiler, pues sencillamente porque te ahorras bastante dinero si cuando vuelves quieres dejar otra vez en el aeropuerto para coger el avión de regreso. 

El hotel Conrad-Hotel lo escogí por estar muy cerca de la estación y por su buena relación calidad-precio, y no defraudó: Servicio atento, habitaciones limpias y espaciosas y un buen desayuno, no para tirar cohetes, pero “bastante bien”. 

Al comienzo del día nos dimos un paseo desde hotel hasta la  Königplatz, donde están las tres pinacotecas.  Visitamos al Alte Pinakothek (antigua pinacoteca), que alberga grandes obras como Dürer, Rápale, Rembrandt y Rubens.

Después callejeamos hasta llegar a la Karlsplatz (popularmente llamada Stachus) una espléndida plaza.  Allí empezaba la zona peatonal en la “Karlstor” que nos llevaría  a una amplia plaza – Marienplatz, con el máginifico edifcio de Nuevo Ayuntamiento “Neues Rathaus” con su reloj.  Este peculiar reloj consta de 43 campanas, acompañadas de marionetas mecánicas que representan escenas históricas de Munich, por lo que no te puedes perder sus sonados “en punto”: Justo enfrente,  la impresionante construcción gótica: la  Frauenkirche con sus dos torres y, al lado, el notable edificio del antiguo Ayuntamiento. Si quieres tener unas de las mejores vistas de Munich tendrás que subir las 300 escaleras de la torre de la iglesia de  Alten Peter (merece la pena).


Vistas desde la torre del Alten Peter
Vistas desde la la torre de Alten Peter


Al lado de la Alten Peter detrás y bajando te encuentras por la plaza del mercado o   Viktualienmarkt.  Alli aparte de productos regionales y delicatesen para llevarse a la boca, nos encontramos en una de sus calles laterales con “El café Frischhut”.  Aparte del hornear el  tradicional  Pan “Schamalznudel” (salado), una especie de pan de levadura en forma de corazón trenzado caliente, que en la zona de Babaría es también conocido  como”Auszogne”, elaboran bollería regional.  Éramos tres por lo que cada uno se pidió una cosa:  Schmalznudel, Striezerl (como una porra), Krapfen (parecido a una Berlinesa)  o  Rohrnudeln (no sabría describirlo, pero esta relleno). ¡Tanto nos gusto, que pensamos volver! Si empiezas por este mercado, puedes continuar después  por la el Schrannenhalle atravesando Jakobs-Platz con la sinagoga, el Jüdischen Museum  y el Stadtmuseum  donde nos espera una joya del barroco tardio Bávara , la pequeña: Asamkirche.

Vuelta al Ayuntamiento, nos dirigimos a la Odeonplatz, encontrándonos con la zona de “La Residencia”o “Residenz”, el anterior palacio real de los reyes de Baviera, es un complejo de siete palacios a lo largo de siete patios.
A la vuelta del hotel, y cerca de este, cenamos en  un restaurante típico alemán de barrio, donde degustamos buena comida alemana a precio muy asequible y mucho mejor que cualquier restaurante turístico: Altmünchner Gesellnhaus.
Al día siguiente habíamos reservado una ruta en bici con el Frankie’s Bike Tour a las 11.30 h, ya que si tienes esa posibilidad, no hay mejor medio para recorrer una ciudad.  El tour duraba unas 4 horas, con parada para comer.  Empezamos dando una vuelta por las zonas más importantes de Munich y a cada león que nos encontrábamos teníamos que rugir, primero por que así nos lo pidió nuestro joven guía y segundo por ser el león uno de los símbolos de la ciudad.  Nos llevaron a comer al   Englischen Garten, un inmerso jardín en cuyo centro se encuentra la  Chinesischem Turm, en medio de una inmensa plaza que tiene un Biergarten o gran terraza,  donde la cerveza y la salchicha con chucrut nos dejo todavía hambrientos.

Ya por la tarde, seguimos callejeando, cenando al  lado del hotel algo muy típico en Alemania, que no alemán: un Kebab (lo mejores Kebabs que he probado han sido en Alemania).

Al día siguiente pasamos la mañana, visitando el Palacio de Nymphenburg, residencia de verano de la familia Wittelsbach, con su palacio principal, sus  magníficos jardines y diversos palacios de ocio. Comimos un  tentempié a la salida del palacio, volvimos al hotel a coger las maletas  y nos dirigirnos al aeropuerto, donde nos esperaba la reserva de nuestro coche alquilado, para llegar a cenar a Stuttgart.



Palacio de Nymphenburg Munich vistas al jardín desde el palacio
Vistas a los jardines del Palacio de Nymphenburg
Stuttgart es la ciudad con la mayor renta per cápita de Alemania, y aunque es una bonita ciudad, su visita no merece la pena. Dos noches fueron suficientes, por lo que después de visitar el  Museo de Mercedes y dejando a mi hija en su residencia de estudiantes, emprendimos la parte romántica del viaje. 

Este parte merece una entrada especial, por lo que os dejo con el caramelo en la boca, con un “pronto continuara”.  Mientras tanto os dejo planeando vuestra visita a Munich.
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