¿Aceptas tu realidad?

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domingo, 15 de diciembre de 2013

Via verde del aceite y la Subbética

Desde Jaén a Lucena por la vía verde del aceite de Jaén y la vía verde subbética de Córdoba


Tras una temporada de intenso trabajo, a estos dos viva40mas les surgieron unos días libres inesperados y nos organizamos "en un pis-pas" (como los bizcochos) una salida para el pasado fin de semana de la constitución alargado un día antes y después, combinando los pedales el turismo y el relax por Jaén y Córdoba.

Llegando a Zuheros
 Una experiencia genial: muy recomendable en todos los aspectos: relajante, desestresante, tranquila, gratificante además de interesante y divertida. Especialmente agradable porque:
  • Los paisajes son variados y relajantes, los mares de olivos, las lagunas, los riscos al lado, los pueblos, las estaciones, y en general el recorrido merece un 10.
  • La relación y disposición de las gentes resultó especialmente amigable, amable y en general positiva.
  • La meteorología nos permitió disfrutar de un tiempo fabuloso(excepto la noche de Zuheros), con el sol de mediodía combatiendo el fresquito de las mañanas.
  • Los sitios donde nos alojamos fenomenales, y especialmente en su relación calidad-precio.
Solamente tres aspectos negativos que reseñar:
  • Se nos bloqueó el candado en Luque, con la bici atada: 5 mn para resolverlo.
  • Un pequeño incidente con un vehículo que pretendía adelantar sin sitio.
  • El autobusero(uno de ellos) indolente y pachorra, a demasiada velocidad (iba con retraso).
Y comenzamos con la previa

Salimos de Madrid el miércoles 5 de diciembre, tarde porque esta vez me tocó montar por primera vez los nuevos soportes de la bici (en la próxima contaré lo que nos pasó con los anteriores soportes, que devolví), y no estaba muy práctico, aparte de otras obligaciones que hizo que saliéramos sobre las 11.

Nos acercábamos a Despeñaperros y decidimos comer por allí. El sitio mas recomendado en Trip Advisor es Casa Pepe. En la página se comentan referencias a banderas españolas y otras cosas por el estilo, y yo recuerdo haber oído hablar de él como un sitio de referencias franquistas y similares, pero suponemos que el tema resulta a estas alturas sobre todo anecdótico y decidimos ir allí. Efectivamente el sitio está lleno de referencias a la bandera de España franquista, elementos militares, la legión, la caza, las armas, etc. Sin embargo resulta sobre todo "pintoresco", pero comimos realmente bien por el precio (el menú incluye con muchos platos de cuchara y tradicionales), y el personal muy profesional y amable, a pesar de la decoración y el "concepto" un tanto agresivo/démodé.
Me voy con una sensación de relajación y satisfacción, al ver lo poco que queda de aquélla tensión de los años 80, en los que meterse en un entorno de este tipo significaba una declaración y posicionamiento e incluso un riesgo. Actualmente se reduce a un folclore mas ó menos feo (mas bien más que menos), pero en cualquier caso inofensivo y pintoresco.

Llegamos a Jaén y nos dirigimos directamente al parador donde nos alojamos. Gracias al GPS, porque el camino es retorcido y no hay muchas indicaciones. El parador está en el castillo que es un enclave privilegiado con unas vistas amplísimas sobre toda la llanura (ó mar de olivos) de Jaén. En estos días no muy claros, la vista no alcanza le horizonte. El edificio es espectacular, sobre todo la sala de las chimeneas, sin embargo, las habitaciones muy pobres para lo que se espera. Con la buena experiencia que hemos tenido en la mayoría de los paradores en los que hemos estado, en este caso una clara decepción. Muebles de pega, pero ni siquiera "aparentes", calefacción ruidosa, y muy excesiva, de forma que tuvimos que tener la ventana abierta toda la noche, porque además "no se podía regular", ni siquiera desde la recepción(sorprendente?),
Un olor en toda la zona de habitaciones, desagradable, pero en la entrada de la habitación realmente cloaca... Y un aparato en la entrada que se supone que aplica un "perfume", pero puede que incluso fuera este aparato el que generara el olor tan desagradable. Eso sí el servicio muy amable y agradable (nos propusieron de madrugada dormir en otra habitación), y las zonas comunes como siempre muy agradables para estar.

La Catedral de Jaén. Imagen central distorsionada
Durante la tarde-noche nos damos un buen paseo por Jaén, incluyendo la plaza de la catedral, las calles peatonales adyacentes, y en especial curioso el edificio de la biblioteca (recomendable), con unos artesonados muy bonitos en la sala inferior y una placa que registra la llegada de los primeros "gitanos" algunos locales llamativos hasta llegar al palacio de Villardompardo, que incluye unos baños árabes, el día en que nosotros llegamos con accesos provisionales.
Desde otro ángulo: crepúsculo
Primer día de ruta:

En lugar de comenzar en el mismo Jaén, y para empezar no demasiado fuerte, ya que teníamos noche reservada en Alcaudete (centro), decidimos comenzar en Torredelcampo. Siempre es mas agradable comenzar en un lugar mas pequeño donde es difícil perderse, y es mas fácil encontrar luego el camino de vuelta.

Antes de dejar las bicis buscamos un lugar para desayunar y caímos en un bar cercano llamado Manolillo, donde nos tomamos el tradicional desayuno con su pan recién hecho, aceite, tomate, zumo natural bien generoso, e incluso unas lonchas de jamón. Fenomenal de servicio, amabilidad, calidad por el precio y el lugar (en realidad es un bar de pueblo y como tal nos lo esperábamos). 

Dejamos el coche junto a la estación con una cierta reserva porque circulaban bastante personal un tanto perdidos(típico de las estaciones), pero finalmente no fue mala decisión. Desde ahí, circulando en dirección contraria al monte (es decir dirección norte y cuesta abajo), se llega fácilmente pasando por un pequeño polígono industrial a la via verde, en unos 500m.

Primer viaducto del camino. uno de los cicloturistas


Ya en ruta el camino es agradecido, con muy pequeñas pendientes, algunas pasarelas y un par de túneles, rápidamente llegamos a Torredonjimeno, que dejamos a la derecha, y seguimos sin parar hacia Martos. En el camino seguimos atravesando campos de olivos y de vez en cuando oyendo el zumbido de lo que parecen máquinas trabajando, que pronto nos damos cuenta de que son las máquinas que usan los olivareros para hacer vibrar las ramas de los olivos y que caigan las aceitunas, y es que estamos en el inicio de la recogida de la oliva, y ya no dejaremos de compartir este trayecto con el personal que varea y recoge las olivas en los campos.

En este tramos (justo en el viaducto mas grande, nos adelanta un grupo muy numeroso de cicloturistas, también con alforjas. La frecuencia de ciclistas y caminantes va de mas a menos a medida que nos alejamos de Jaén, pero es relativamente alta (claro que es día 6 y festivo).

Llegamos a Martos y nos planteamos hacer una escala en el centro del pueblo. Pobres incautos que pensamos que la zona histórica será la mas animada y adecuada para pasar un rato de asueto...
La zona histórica está en lo mas alto, y la subida puede ser dura, pero no llevamos mucho camino, y la gente a la que preguntamos nos lo pinta interesante, así que decidimos subir. Al principio en bici, pero finalmente a pié, callejuelas estrechas, empinadas, algunas con escaleras, y finalmente llegamos a la plaza del ayuntamiento, no está mal, pero claramente, no habríamos subido si hubiéramos sabido lo que nos íbamos a encontrar. Para bajar tomamos el lado opuesto, puesto que la subida era una sola dirección.  La bajada se habilita por un semáforo, y resulta bastante estrecha, empinada, y con las alforjas y equipaje, con los adoquines, no resulta muy fácil, y es aquí donde un coche nos pita repetidamente para que nos apartemos y adelantar...(!!).


Otro viaducto: este separa las provincias de Jaén y Córdoba 
Nos tranquilizamos y seguimos,,, Sin embargo no habíamos encontrado aún un sitio donde sentarnos tranquilamente a disfrutar del aperitivo que es una de las cosas que mas nos gustan de estos viajes, Finalmente conseguimos llegar a la calle de las terrazas, que está junto al parque y mucho mas cerca de la via verde que del centro del pueblo, y aquí recorrimos la calle de ida, y a la vuelta nos paramos en una de las terrazas donde nos encontramos con una persona que nos animaba a dejar la bici y unirnos a la terraza, tras una pequeña duda nos animamos y conocimos a Andrés (Gómez) que nos dio un ratito de charla compartiendo con nosotros sus experiencias biciclistas por los distintos lugares sobre todo de Andalucía y su objetivo de hacer una ruta por Europa a corto plazo (no recuerdo bien el nombre de la ruta). Tras la segunda caña y acompañamiento, y mucho mas "contentos" recuperamos el camino. Recorremos unos cuantos kilómetros y tras pasar por la antigua estación de Jaén Apeadero (donde hay una zona de mesas para picnic, pero no demasiado agradables/limpias, decidimos hacer un pequeño picnic en un lateral de la vía. La vía está salpicada con mucha frecuencia por bancos y mesas donde poder descansar y hacer cómodamente un picnic, por lo que llevarse algo de fiambre y comida puede ser una buena idea(nosotros lo llevábamos).

Tras el picnic seguimos nuestro camino, pero ya el sillín molesta, las ganas de pedalear decrecen, y estamos buscando que llegue la estación de Alcaudete para tomarnos un café.
Antes de llegar a Alcaudete se atraviesas un bonito viaducto sobre el río Víboras muy profundo y encajonado, serpenteante, realmente bonito, con un antiguo puente de piedra mas arriba. Realmente pintoresco. Posteriormente nos enteramos que el puente de abajo es realmente antiguo y la combinación de puente y viaducto es una de las imágenes de Alcaudete.

Nos pasamos un buen ratito en los apartamentos/hotel que hay en la estación de Alcaudete, sabiendo que la subida al pueblo posterior es empinada y merece descansar antes. El hotel de la estación no tiene mal aspecto aunque un tanto desangelado. No había habitaciones cuando planificamos. Nosotros habíamos reservado en Alcaudete (en lo alto del pueblo), y queríamos pasar la noche en el pueblo, que en estas fechas es bastante mas animado. Dejamos la via verde aquí para subir por la carretera que nos lleva a Alcaudete. La subida es dura, especialmente los 3 primeros kilómetros.

Alcaudete está dominado por el castillo y la iglesia al lado. Junto a la plaza del ayuntamiento estaba nuestro hotel: "Hospedería Castillo de Alcaudete" (parece ser que era una antigua cárcel, por el cartel de la puerta). Un hotel fabuloso por instalaciones, servicios, amabilidad y disponibilidad de las dos personas que lo llevan. Muy, muy recomendable. También muy recomendable dar un paseo por la plaza y las calles entre el castillo y la iglesia, ofrecen una imagen de poder y monumentalidad curioso. No visitamos ninguna de ellas por dentro, pero el paseo y la estancia merecen la pena. El día que estábamos nosotros había una fiesta "gastronómica"(ó similar), donde ofrecían cerveza(1/3)+tapa=1€. Nos permitió visitar los lugares adheridos alrededor de la plaza, pero sin duda lo mejor en el hotel en el que estábamos, donde disfrutamos de unas sardinas marinadas en tempura "espectaculares". Muy curioso también el local de vinos de la plaza (no recuerdo el nombre), con todo el sabor de la primera mitad del siglo XX, probablemente original, y con puerta de entrada giratoria: la tapa no era especialmente buena pero el lugar muy pintoresco.
En la iglesia de Alcaudete, junto al muy recomendable alojamiento (Hospederia del Castillo) justo detrás
Segundo día de ruta:


La Laguna Honda (ó Grande)
El segundo día lo tenemos facilito: primero deshacer la subida del día anterior: aunque salimos a media mañana y con buen día de sol, la bajada resultó fresquita. Nos incorporamos a la ruta en el mismo punto que la dejamos, y muy pronto nos encontramos con la Laguna Honda ó en otros sitios Laguna "Grande" (que en realidad resulta pequeñita) pero muy bonita y con una actividad de fauna acuática llamativa, probablemente por la hora(mediodía) y la temperatura tan agradable. Nos paramos un rato a disfrutar la vista.

Retomamos el camino, pero a poco trecho empezamos a divisar las aguas del embalse de Vadomojón, siempre agradable las extensiones de agua en estos parajes, y con un curioso viaducto por encima, desde el que se divisa una especie de "puerto" en una de las orillas...

Cola del embalse de Vadomojón desde el viaducto
Reanudamos la ruta, y una vez mas nos sorprende un nuevo humedal, este muy conocido (ó al menos a mi me suena de haberlo oído muchas veces; La Laguna del Salobral (aunque su nombre oficial es "del Conde"). Las dimensiones bastante mayores que las de la laguna "Grande" y la actividad de aves acuáticas importante. Existe un mirador con banquitos para una pequeña pausa, y en el pequeño espacio entre el mirador y la laguna los olivareros se atarean vareando los olivares y recogiendo los frutos que de ellos caen. El oído ya se nos ha acostumbrado al ruidito de las máquinas de sacudir los olivos, y resulta una combinación sensorial curiosa.

La Estación de Luque; terraza en el andén
Volvemos a la bici y poco después nos encontramos con la bonita estación de Luque, con su centro de interpretación del aceite instalado en un lateral de la estación original. La estación ha sido muy bien acondicionada como bar-restaurante-tienda, con una terraza instalada en el apeadero, que resulta inevitable esquivar, así que con "todo el dolor de nuestro corazón" decidimos dejarnos seducir, y sentarnos a tomar una cañita al sol, acompañada por una racioncita de estofado (creo que de cordero), muy sabrosita, pero es que se está tan bien, que se nos hace la hora de la comida, y ya puestos, nos metemos en el restaurante (hacía un poco de fresco en la terraza), y comemos (comida bastante estándar pero económica).


Curiosa leyenda en la estación
Es de suponer que el sitio tenga mucha actividad en verano, puesto que aparte de la terraza y el restaurante dentro de la estación, tienen unas instalaciones adicionales en la nave donde está el centro de interpretación del aceite (con muchas mesas y sillas), además de un par de vagones acondicionados como comedor. Llaman la atención los baños "casi" originales, con el cartel de "retretes" y las indicaciones de hombres y mujeres !en chino!. Y se nos ha pasado la mañana con poquito recorrido (afortunadamente, este es el día mas corto), y nos ponemos en marcha de nuevo.

Entre la Estación de Luque, y Zuheros: bonita panorámica
La llegada a Zuheros
Poco después de Luque el paisaje empieza a cambiar hasta llegar a las zonas mas agrestes de Zuheros, que se ve desde lejos colgado en lo alto del risco, pero cuyas mejores vistas se obtienen después de pasar el viaducto en curva, a cuyo fin se encuentra una pequeña granja con cabras. Precioso entorno y vistas. No obstante decidimos ir a nuestro alojamiento que dista poco de allí y subir al pueblo mas tarde.




El viaducto en curva tras Zuheros
Llegamos a la Hacienda Minerva casi de noche, pero aún podemos disfrutar de la belleza de este centro. Es un conjunto de arquitectura tradicional andaluza, rústico pero cuidado, confortable, y en general muy bonito y pintoresco. No sabemos si las construcciones son originales(yo creo que si) ó nuevas, pero da igual, el efecto es realmente muy bonito. 

El servicio bien (pero un poquito menos de lo esperado). El salón con la gran chimenea donde unos troncos de madera de olivo al rojo dan un calor muy agradecido, y los ventanales al valle con Zuheros al fondo. Perfecta combinación, aunque me comentan que en mi ausencia, llegaron la chiquillería con los juegos a todo volumen, y gritando sin control(y los padres aplaudiéndoles!!). Fenómeno que se repitió durante la cena, aunque ahí estaban a cierta distancia.


El molino de Hacienda Minerva
Hacienda Minerva tiene integrado un molino de aceite que parece que estuvo en funcionamiento, puesto que se observan aún los juegos de poleas y transmisiones de movimiento desde los motores hasta las ruedas; muy conseguido. En el interior se integran varios patios, fuentes, callejones, balcones terrazas, una biblioteca (mas bien parece todo dispuesto en su sitio, pero como si fuera decoración "casual": muy pintoresca), y parece ser que baños árabes(aunque estaban cerrados).


Entrada a la zona del molino de aceite 
de Hacienda Minerva
Se nos había hecho de noche y teníamos que visitar Zuheros, así que llamamos un taxi y nos subimos al pueblo. El pueblo muy bonito, pero un frío que pela por la noche, cuando sopla el viento, así que visita rápida y buscamos un bar, pero sorprendentemente la oferta un tanto limitada...

Nos volvimos a disfrutar de la hacienda Minerva, una hora antes de lo previsto, que realmente es mucho mas confortable.


Tercer día de ruta:


El desayuno del día siguiente estuvo bien, pero no tan bien como le corresponde al lugar.




Iglesia del Carmen en Lucena
El camino desde Zuheros hasta Lucena resulta facilito. Comienza con una pequeña subida y tras llegar a lo alto nos encontramos rápidamente con Doña Mencía, conocida por sus vinos denominación de origen Montilla-Moriles, pero que estando tan cerca del inicio decidimos no visitar. Desde este punto la mayor parte del trayecto cuesta abajo, en un abrir y cerrar de ojos nos ponemos en Cabra, pero lo que vemos no nos invita a la visita, por lo que proseguimos el viaje dejando Cabra a la derecha, y casi sin quererlo nos ponemos en Lucena, donde seguimos hasta llegar a la estación. en la que nos sorprende el ambiente del aperitivo con un montón de gente "endomingada" (pero es que era domingo). Con el solecito y el ambiente decidimos tomarnos un rato de asueto con cañita y un par de raciones en la terraza de la estación que está en el antiguo andén de la estación,

Otra bonita toma de la misma iglesia de Lucena
Tras el refrigerio nos vamos hacia el centro del pueblo, que incluyen un número importante de calles peatonales, por las que recorremos de arriba-abajo pasando por la "plaza nueva", que sin embargo está rodeada de elementos viejos, incluyendo la iglesia(de San Mateo), y con multitud de personas disfrutando del aperitivo y el ambiente ya prenavideño con un belén gigante en medio. Me gusta el conjunto casi-colonial que forma fachada de la iglesia del Carmen. Finalmente nos dirigimos a la estación de autobuses donde empaquetamos las bicis y montamos en el autobús a las 16:55, para llegar de vuelta a Torredelcampo a las 19:45(casi 3 horas).

Montamos las bicis en el techo del coche y nos dirigimos a nuestro último alojamiento, otra vez sorprendente: El palacio de Mengíbar. Impresionante alojamiento en un pueblo como Mengíbar, en un edificio muy bonito, con su atrio, hall, salones, patio, etc. La habitación muy buena, aunque con algunos detalles de falta de mantenimiento... Magnífico alojamiento por el precio, aunque le falta una zona acogedora para poder estar (los salones en esta época excesivamente fríos, y la cafetería poco acogedora). El desayuno totalmente discordante con el resto: similar a una cafetería de barrio.

San Carlos del Valle

Al día siguiente nos dirigimos a Madrid con intención de parar en algún sitio de camino, y antes de llegar a Valdepeñas nos desviamos hacia San Carlos del Valle con su bonita plaza porticada tradicional presidida por esta bonita iglesia (al menos por fuera que por dentro no la visitamos), sin embargo es aún pronto y decidimos llegar a Tembleque y comer cerca de la plaza

Rincón de la plaza de Tembleque
Después de comer en Tembleque la llegada a casa satisfechos de nuestro viaje combinando bici relajada combinada con descanso, actividad turística variada y la ración de relax. Nos quedamos con ganas de repetir, y seguramente la ruta del Canal de Castilla caerá esta primavera.

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