¿Aceptas tu realidad?

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viernes, 9 de mayo de 2014

El fantasma de mi madre



Unos días después la resaca del  1 de mayo, día de la madre aquí en España, la mía me acompaña como alma en pena.

 A pesar de que el whatsapp días antes echaba humo con imágenes algo cursis y dulzonas de amigos y amigas muy bien intencionadas, la melancolía no se apartaba de mi vera.   Mi querida Paloma me hizo sonreír con la imagen más chistosa en la multitud de ingeniosas profesiones que posee una madre,  que como podéis comprobar  todas son ciertas.  ¡Y que alegría la felicitación de mis chicas acompañada de  regalo “Masaje y relax para 2” y una cena a elección en familia!

Pero el día de la madre se vuelve nostálgico cuando ella te falta.  Ya empieza a aparecérseme su “no presencia” varios días antes, y su recuerdo me persigue en una  visión borrosa pero muy viva de lo que podía haber sido y no fue.  De las preguntas sin respuesta, de los silencios y las miradas que lo decían todo cuando no nos atrevíamos a decir,   de los abrazos no recibidos pero tan necesitados, de las experiencias no compartidas, como si mi felicidad estuviera ligada a la posibilidad de que ella hubiese estado presente.



Cuando los años pasan la imagen se enturbia, los recuerdos se embarran, y hoy con la misma edad que tu tenías cuando exhalaste tu último aliento invoco tu fantasma en un intento de adivinar tus respuestas.  ¿Quién fuiste mama? ¿Qué creías mamá? ¿Qué pasó mamá?  ¿Qué pensabas mamá? 

 El pesar de haberla tenido a mi lado sin conocerla, sin reconocerla, sin advertir, sin preguntar, se acrecienta cuando me veo tan parecida a ti, me ven tan parecida a ti, tanto que las dos pasamos por la misma enfermedad, pero esta a ti  te llevo a la tumba, siendo yo la gran afortunada y primera superviviente de nuestras mujeres perseguidas por este mal.  

Estos son los días que recorro sombría  las sombras de tu memoria  gritando que te hagas presente, en una angustiosa llamada de necesidad de saber, de conocer, de expresar, de abrazar. Pero como si tu conciencia se hubiera apoderado de mi, exhalas una exclamación de júbilo y fortaleza: ¡TU ESTAS VIVA, MAS VIVA QUE NUNCA!


Dedicado a todas las hijas, hijos y madres, que no pudieron celebrar el día de su madre

2 comentarios :

Gisella Thea dijo...

Muy bellas palabras... Lamento que no puedas tenerla, sabes que ella está dentro de ti .. abrazos =)

Consuelo Alonso dijo...

Muchas gracias Gisella. Nuestras madres, aunque no estén con nosotros, permanecen en nuestro recuerdo y corazón.

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